Importancia En La Adolescencia Y El TDA

TDAH ASPECTOS ADOLESCENTES

Los niños y adolescentes con TDAH tienen especial necesidad de que su ambiente esté altamente estructurado. Necesitan sentirse seguros, saber a qué atenerse, poder anticipar lo que va después, saber exactamente qué se espera de ellos. La falta de organización interna, capacidad de planificación y estructuración, hay que suplirla con una gran organización externa, con modelos de educación estructurados y funcionales para la intervención eficaz con niños y adolescentes con TDAH. Pero todo ello sin olvidar el imprescindible apoyo emocional y el aprendizaje del lenguaje de los sentimientos y las emociones, las cuales en muchas ocasiones son el motor de las conductas (tanto problemáticas como las socialmente aceptables). Con lo cual, son los padres los responsables de dotarles de ese `orden externo` con disciplina, límites, normas y apoyo, con el fin de guiar y orientar adecuadamente la conducta de sus hijos, con el objetivo de proporcionarles un adecuado desarrollo biopsicosocial.

El TDA es un trastorno neurológico de desarrollo, por lo tanto, es crónico y, por lo tanto, persiste también durante la adolescencia. Seguramente, si el niño ha logrado durante su infancia un buen entrenamiento de sus déficits, llegará a su adolescencia con menores dificultades y mayores compensadores.

Lo cierto que es que la adolescencia el TDA continua y, de hecho, la adultez también. El medio familiar favorable o también determinará las características de este adolescente TDA.

Adolescencia armónica

Adolescencia difícil

  • Apoyo, comprensión y contención familiar
  • Tratamiento terapéutico necesario y adecuados.
  • Probando esfuerzos conjuntos
  • Compensaciones de conductas y comportamiento
  • Desarrollo de la escolaridad con los ajustes necesarios.
  • Incorporación en la vida social.
  • Equilibrio emocional
  • Rechazo o abandono de apoyo familiar.
  • Sin abordaje terapéutico durante la infancia.
  • Desconfort y aumento de los síntomas.
  • Comportamiento problemático.
  • Desadaptación y fracaso escolar.
  • Fracaso social
  • Devastación afectiva

TDAH

En la vida del adolescente, el TDA seguirá influyendo sobre la escolaridad, la vida familiar, las relaciones sociales, la seguridad física y, más adelante, en la elección de una carrera o futuro laboral y, posteriormente, en el trabajo.

Los primeros cambios que se notan son los típicos de la adolescencia, los cuales se unen al perfil conductual del adolescente; en la mayoría de los casos, la hiperactividad se atenúa, al igual que la que la impulsividad y la inatención, si fue bien trabajada, así podrá estar más organizado. Pero a esta altura, entra en juego una nueva variable, que es cómo se ve el adolescente a sí mismo, y si ha tenido una buena contención y armonía emocional, su imagen será positiva, y esto colaborará con la autonomía que ahora él deberá desplegar para afrontar su vida personal, escolar o laboral.

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Pero cuando esto no funciona, puede aparecer en la adolescencia violencia y agresividad y, específicamente, en el ámbito escolar, se observa un rendimiento muy bajo, a veces oposicionista, como resultado de los distintos fracasos, y el mal comportamiento es habitual. La baja autoestima se hace claramente presente.

“El TDA en la adolescencia puede asociarse a trastornos de tipo negativo o posicionista”

Conductas características de un adolescente con TDA

  • Distracción
  • Actividades incompletas (escolares, de recreación, deportiva, etc.)
  • Incapacidad para cumplir indicaciones o instrumentos
  • Hiperactividad (en gran número se va adecuando)
  • Están en las nubes
  • Le cuesta focalizar su atención en algo y seleccionar la información útil
  • Si hay interés la atención aumenta
  • Deja todo para después
  • Habla demasiado
  • Desorganizado en todas las cosas
  • Labilidad emocional
  • Le cuesta segur reglas de juegos asumiendo un papel de trasgresión o gracioso
  • En el aula de clase, es muy molesto
  • Su rendimiento escolar es bajo e inestable
  • Puede tener hiperreacciones desajustadas a los hechos.
  • Impuntualidad tanto de tiempo como de compromisos
  • Pierde objetos personales valiosos: llaves, celulares, tarjetas de crédito, etc.

 

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Lo que es grave

Es grave llegar a la adolescencia, padecer TDA y no haber sido diagnosticado antes y, en tanto, no haber sido tampoco tratado. Un adolescente en esta situación es víctima de un desconocimiento muy ofensivo. Hoy en día, aún hay un gran número de maestros que desconocen esta problemática y que no siquiera la sospechan en un adolescente que muestra:

  • Hiperdistraido
  • Rendimiento escolar pobre o casi nulo
  • Mal comportamiento
  • Patrón de rendimiento inconsciente
  • Repetidores constantes
  • Conducta negativa-oposicionista.

 

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“Si usted tiene un hijo con TDA, no dude en llevar el material bibliográfico que tenga”.

Estas características, que son propias del TDA, eran o tal vez son caratulados, como trastornos de conducta y, en el mejor de los casos, derivado a una consulta psicométrica. Que si ni logra hacer el diagnostico de TDA la sintomatología perdura y empeora.

Este adolescente así caratulado seguramente ha tenido una trayectoria escolar muy frustrante, con un descreimiento total hacia su entorno y, lo que es peor, hacia sí mismo. Los fracasos, los retos constantes y la desvalorización dejan huellas y, a la vez, otras problemáticas que se unen al TDA.

Los fracasos, los retos constantes y la desvaloración dejan huellas y, a la vez, otras problemáticas que se unen al TDA. Un adolescente con TDA puede transitar su escolaridad secuencia en una escuela común, en la escuela los profesores pueden cumplir con estas dos pautas:

  • Conocer sobre TDA
  • Aceptar hacer ajustes o adaptaciones estratégicas en cada materia.
  • Trabajar conjuntamente con los terapeutas que asisten al niño.
  • Contar con un tutor del niño en el colegio.

 

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Siguiendo en el ámbito escolar, el grupo de pares también puede colaborar en la contención de sus compañeros con TDA; en primer lugar, desde el momento que el joven comparte el grupo, ya tiene un lugar en éste, por lo general, pertenece ya desde antes, y sus compañeros lo conocen. Si a esto le sumamos la información que éstos niños/ jóvenes pueden procesar sobre el TDA, seguramente logramos despertar un sentimiento solidario de inclusión y no de rechazo.

Cuando hay actividades grupales, necesitará ser guiado para lograr un buen rendimiento y ser protagonista. También él en si equipo. Su material de trabajo debe estar otorgado, cosa que no logrará por si solo y requerirá ayuda, se sugiere:

  • Una carpeta por materia con las subdivisiones para trabajos prácticos y evaluaciones.
  • Al final de cada carpeta, algunas hojas de apuntes para anotaciones de fechas de evaluación, materiales, entrega de trabajo practico, etc.
  • Es conveniente que tenga la bibliografía pertinente para cada materia, ya sean las fotocopias a los libros; en los niños con TDA, no es favorable dejar a libre elección la bibliografía, sino que debe tenerla de antemano para poder indicarle cada tema y que sean trabajados fuera de la escuela.

 

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Las evaluaciones, si son muy extensas, desde la diversidad de temas, pueden ser administradoras en dos veces y siempre asegurándose que comprenda cada pregunta o ejercicio y ayudándolo a sostener su atención.

  • La posibilidad de usar la lección oral como estrategia de recuperación es buena, ya que permite dominar mejor la atención.
  • En materias complejas, si lo que se quiere es evaluar. La adquisición de conocimientos o contenidos, evaluar una temática por vez.

Por ejemplo:

En geografía, cuando el tema es muy amplio, evaluar por partes:

Europa

  1. Relieve
  2. Clima

En matemáticas evaluar un contenido a la vez

  1. Ejercicios combinados con ecuaciones
  2. Geografía (superficie)
  3. Proporcionalidad y porcentaje

Y así en todos los materiales; seguramente, dará más trabajo al profesor, pero vale la pena si el objetivo es que el alumno aprenda. A veces, cuando los profesores trabajan adecuadamente atendiendo las necesidades individuales de su alumno con TDA, no falta el padre de otro alumno que protesta porque a su hijo no se le da la misma atención.

En estos casos, es necesario la intervención de algún directivo y del profesor, quienes deberán informar, en primer lugar, en qué consiste un TDA, siempre cuidado la privacidad del alumno en cuestión, ofrecerle un cuadernillo con información, comentar el compromiso educativo de la institución para un joven con trastornos de aprendizaje y, por último, mostrar el comportamiento de la familia y de los terapeutas del niño con TDA que trabajan conjuntamente con la escuela.

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De esta forma, aclarando las diferencias, se podrá abordar la problemática de ese otro alumno, al cual también se atenderá, pero no como un TDA, por que no lo es. En cuanto a la conducta, que también suele ser problemática y potenciada por la adolescencia, el preceptor debe ser un gran contenedor del joven con TDA, marcarle el comportamiento, señalar sus exabruptos, que no son más que episodios, de su impulsividad, frenarlo en sus contestaciones hiperespontaneas, de las cuales luego siempre se arrepiente o reconoce, y ayudarlo para que deje de ser el alumno molesto.

Por lo general, el preceptor sabe qué es lo que molesta a cada profesor, entonces, deberá instruir al joven para que cuide esos aspectos o conductas que al profesor lo molestan. El objetivo del preceptor será que, con su ayuda, logre modificar los episodios de conducta negativos que tiene el alumno con TDA.

Por ejemplo: cuando el preceptor anuncia algo que a los jóvenes les alegra mucho, “como la inasistencia de un profesor”, es inevitable escuchar la ovación de alegría, pero si a esa ovación el niño con TDA le agrega saltos, caminadas por mesas y sillas, risas exagerada, tirarse al suelo, etc. Prevenga esa situación nombrando o teniéndolo a su lado diciéndole “vos quietito, sólo alégrate”.

Cuando se llegará a la adolescencia, hay algunos jóvenes con TDA que les cuesta más que otros madurar; en ocasiones, se puede observar que el joven con TDA se convierte en el gracioso del aula, que rápidamente pasa a ser el payaso ridículo. Profesores y preceptores deben evitar esta situación si la detectan y entender que este joven con TDA, que todo le cuesta, necesita sobresalir en algo, ser observado, pero al poco tiempo de ser el atrevido simpático, pasará a ser el ridículo; cuide que esto no suceda y vea qué sucede con la autoestima del joven.

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Fuente: Soluciones Pedagógica Para El T.D.A/H. “Trastornos Por Déficit De Atención Con O Sin Hiperactividad”

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